jueves, 30 de octubre de 2008

Lima en Santiago


- El electo alcalde de Santiago, el conservador Pablo Zalaquett, dijo durante los días finales de su campaña que crearía una especie de Casa Perú-Chile, para que los peruanos que se reúnen en la plaza de armas a buscar trabajo y conversar, no pongan fea la zona. Cosas similares dijeron otros dos candidatos.

- Señaló también que los peruanos debían adaptarse. Y que debían superarse problemas como los ruidos molestos, los olores y las fiestas.

- Curiosamente, Zalaquett tiene mucho vínculo con el Perú: su esposa fue peruana y su madre arequipeña. Así que habla con conocimiento de causa.

- Si bien es cierto que estas declaraciones reflejan intolerancia y la argumentación torreja que suele acompañar la xenofobia culposa, siendo honestos, es fácil imaginar a nuestros compatriotas aplicando su micro cultura chicha por las calles de Santiago. Porque la gente no se traslada solo con su ropa y sus esperanzas de mejorar la vida. Lleva también su cultura en el viaje.

- ¿O qué es Lima sino un lugar de ruidos, suciedad, caos, sacadas de vuelta a la ley hasta en lo más mínimo y falta sistemática de respeto por el prójimo? ¿No es acaso una ciudad fea que suele celebrar el reblandecimiento de las normas de convivencia poniéndole el pomposo nombre de "choledad"?

- Pero una cosa es lo que me parezca mi ciudad y sus nuevas costumbres, o los modales de sus habitantes, y otra muy diferente que esto sea motivo de actos de discrminación. Por más molesto que sea mi vecino, no lo puedo meter en una caja porque me parece feo.

- Así que ojo a las autoridades de Cancillería y al Embajador. No tienen pretexto para ser sorprendidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario