viernes, 7 de noviembre de 2008

Habemus Yehude


Yehude Simon se la jugó todas. Se olvidó por unas horas de Tacna, que lo espera mañana. Y se abocó junto a su gabinete a defenderse de ataques que venían de todos lados y tiempos cruzados.
Por momentos parecía que el premier estaba jugando al filo de la navaja. En varios pasajes de su discurso, especialmente en la réplica, fue confrontacional. Defendió su pasado político de izquierda y marcó diferencias entre ser socialista y terrorista. Mandó un mensaje al fujimorismo de que no atracaría amnistías, indicando que los indultos fueron para inocentes sentenciados injustamente. Recordó al congresista Meckler, representante del Nacionalismo, su pasado en el Partido Humanista y como se pasó a la lista de Humala para poder postular al congreso. Se defendió de la crítica de no presentar un plan concreto de lucha contra la corrupción señalando que ya había uno en el acuerdo nacional y que no había que duplicar esfuerzos. Hizo un acto público y total de fe en el Presidente Alan García.

El tema de derechos humanos estuvo mayormente ausente. Solo algunos ministros, especialmente Carmen Vildoso del MIMDES se detuvo en destacar algunos puntos, entre los que destaca la necesidad de reglamentar la ley de trata de personas. Tema que también es de preocupación del movimiento de derechos humanos.

La cosa duró ocho horas y acaba de terminar a la 1 y 40 am. Obtuvo 64 votos a favor y solo 10 en contra. Su bautizo lo ha dejado algo débil. No es mucho para comenzar a actuar con toda autoridad. Debera ganar poder acumulando éxitos urgentes que le aporten capital político y crédito ante la sociedad, la opinión pública y los grupos de interés.

La oportunidad se la brindan los conflictos sociales y su adecuada gestión. Puede ser rédito a corto plazo para curar magulladuras.

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