jueves, 20 de noviembre de 2008

Tanta vaina por Perú 21

Desde luego que molesta lo de Perú 21, por todas las decenas de razones señaladas por innumerables comentaristas. Pero a mi me parece mucho alboroto. Se ve que estamos escasos de instituciones, personajes y causas.

Es una pena que AAR y tanto buen comentarista - y otros francamente malos- deje un espacio agradable y plural como era Peru21, pero tampoco es el fin de la libertad de expresión. Es más o menos lo que siempre ocurre, solo que con más roche.

Los periódicos siempre se han manejado así, la historia de la prensa lo demuestra. Son empresas, expresiones muchas veces burdas otras más mediatizadas, de los interes de grupos de poder.

Y los grupos de poder económico y político tienen sus reacomodos. Y cuando estos se producen no le consultan a su público qué piensa, qué cambios u orientaciones tomar, ni a sus trabajadores. Deciden entre accionistas. El público es tomado en cuenta desde luego, en tanto factor que influye en las decisiones para no perjudicar su mercado. No son suicidas. Aunque en casos extremos, pueden serlo, hay ejemplos.

Si se tratara de no comprar un periódico por estas cosas, no se podría comprar casi ninguno, ni ver televisión, ni radio noticieros. Recuerden que en el Perú, como en casi todas partes, las grandes propiedades están densamente entrelazadas, los intereses cruzados, las familias emparentadas. Y todos tienen sus grandes arrugas.

La gente y sus estilos pueden hacer la pequeña diferencia en este esquema de grandes poderes, de acuerdo. Por eso es una pena que salga AAR. Pero por otro lado, ya nadie tendrá que sufrir a Alonso Alegría, por ejemplo. Siempre cabe un pequeño consuelo.

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