viernes, 13 de marzo de 2009

Plena primavera


Murió entre sus brazos, no sin mirarlo an-
tes profundamente. ¿Todo estaba perdido?
No. El día hacía ruido, ocupaba todo. De-
volvía lo perdido ayer, para siempre. Ya no
habían estrellas y hacía un calor de verano.

Lo muerto, muerto está. Hay que sem-
brar violetas alrededor de la tumba. Pronto
vendrá el hielo y un cadáver sin flores es
un fracaso.

Lo que miraba no existe más. Sólo un
fardo de seda y un rumor en la noche de
la carne.

La vida trabaja en la muerte con una
convicción admirable. ¡Qué ejércitos, qué
legiones, qué rebaños combatiendo y pas-
tando en ese campo de hielo y silencio!

Cada cual cobrará su pieza y las violetas
tendrán lo suyo: azul profundo de una mi-
rada definitivamente perdida. Y la tierra,
el rojo de la sangre detenida. Y el aire,
ahito de festín, el vuelo seguro de quien
sabe cerrar las puertas.


Blanca Varela
De Luz de Día, Lima, 2963

1 comentario:

  1. Holaaa!! Ccarlos, entre a tu pagina, y me encanto lo que leí, tu escribiste los versos de Blanca Varela? hermosa lectura la que me di =) oyee! a ver si un dia de estos nos tomamos un negro cafe, bueno yo un dulce chocolate, porque no me gusta lo muy amargo, hablamos!! =D AH! soy Mónica Silva.

    ResponderEliminar