viernes, 10 de diciembre de 2010

Reseña de El Nacimiento de los monstruos en Le Monde diplomatique



El joven escritor José Carlos Agüero nos entrega un poemario extraño y sombrío. En esta obra se versa sobre lo que a veces preferimos no ver. Es así que se entretejen imágenes de horror expuesto y un muy bien entramado conjunto de de formas de dolor que nos llevan a preguntarnos quiénes son los verdaderos monstruos de este asunto.

El nombre del poemario no es casual, pues en pluma de José Carlos Agüero, voz melancólica y empeñada en mostrar, ese lado monstruoso de nuestra naturaleza puede destruir todo a su paso, comenzando por nuestra propia especie. Quizá la idea central del poemario se puede rescatar del poema "Habitante del espejo"

Nadie sabe que es un monstruo hasta que se mira en el espejo
La mujer observa y arranca sus ojos
En el espejo nace un ser sin reflejo
enemigo de la luz.

El poeta busca crear un espejo en el que podamos vernos, es un poemario de denuncia, denuncia de nuestro atropellos, de nuestra indiferencia hacia el dolor ajeno, y decimos ajeno como para decir que no es nuestro, como si en verdad pudiéramos escapar de ese sino terrible que es la destrucción.

Pero no todo es lúgubre -o acaso lo es más-, porque la inocencia de los niños encuentra un rescoldo de normalidad en medio del caos, como en estos versos tiernos y terribles cantados quizá a una madre. "Idioma"

Para oírte una vez más, armé tu boca y rogué
hazme dormir, cántame bajito
Tu boca se desarma y parece que sufres
Pero sigo esperando.


Ruben Robles Chinchay
Le Monde diplomatique Edición peruana / Diciembre 2010
(en la reseña se consigna por error como editor a la CNDH. el editor fue mi gran amigo Carlos Landeo) 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

EL PAYANDÉ



El Payandé, escrita a fines del siglo XIX por el colombiano Vicente Holguín, aposentado en Lima y librepensador, y compuesta su música por el peruano Luis Albertini. Está recogida en el Cancionero Popular de 1898. En los orígenes de lo que vendría a llamarse luego música criolla, esta danza lamenta y resiente la marca esclava, heredada, maldecida. Y sueña con una venganza que todo lo acabe. Pero igual, se lamenta.

Ha sido grabada por muchos artistas, con más o menos suerte, que suelo relacionar con la intensidad con que las voces sufren, y cierta sensación de que la canción es poseída y posee al intérprete, lo esclaviza figurativamente.

Grabada muy temprano por Montes y Manrique (muy rapidita en su estilo), por los Trovadores Criollos luego. Llegarían las versiones definitivas, más acompasadas y profundas de esas dos incomparables artistas, Eloísa Angulo y Lucha reyes.

Más cerca, Eva Ayllón, Manuel Donayre, Lucía de la Cruz, Rafael Matallana o en otro ritmo Miki Gonzáles por ejemplo, han dado versiones simpáticas, menos felices, a mi ver.

En su celebrado álbum La Llorona, Lhasa de Sela da una versión que me gusta mucho, en el estilo que tenía la joven canadiense-mexicana, raspando, arrastrando las palabras, cortando las frases un poco a su capricho melodioso, sin perder la identidad de la canción. Me dicen que en el texto del álbum no se menciona a los autores, como si fuera una canción anónima. No lo he comprobado pues sólo he tenido acceso a mi CD pirata, muy bueno, todo todo.

Esta es la letra, por lo menos en la versión que canta Lucha Reyes (que canta en femenino, Eloísa canta desde un yo masculino).



EL PAYANDÉ

Nací en las playas de Magdalena
Bajo las sombras de un payandé,
Como mi madre fue negra esclava
También la marca, yo la lleve.

Ay! suerte maldita llevar cadenas,
Y ser la esclava, y ser la esclava de un vil señor
Ay! suerte maldita llevar cadenas
Y ser la esclava, y ser la esclava de un vil señor

Cuando a las sombras de una palmera,
Busco esconderme del rudo sol,
Látigos fieros cruzan mi espalda,
Y me recuerdan que esclava soy.

Ay! suerte maldita llevar cadenas
Y ser la esclava y ser la esclava de un vil señor.
Ay! suerte maldita llevar cadenas
Y ser la esclava y ser la esclava de un vil señor.

Si yo supiera coger mi lanza,
Vengarme airada, de mi señor,
Con gusto viera yo arder su caza
Y le arrancara el corazón

Ay! suerte maldita llevar cadenas,
Y ser la esclava, y ser la esclava de un vil señor.
Ay! suerte maldita llevar cadenas
Y ser la esclava, y ser la esclava de un vil señor.


En este enlace se puede escuchar la versión de la gran Eloísa Angulo
http://eruizf.com/musica/wma/eloisa/el_payande.html


EL PAYANDE - MONTES Y MANRIQUE




MANUEL DONAYRE - EL PAYANDÉ



EVA AYLLON - EL PAYANDÉ




MIKI GONZALES Y LARISSA SANCHEZ - EL PAYANDÉ



LHASA DE SELA - LA FRONTERA
No encontré un video o un enlace de Lhasa cantando el Payandé. Y no sé como subir el mp3 de mi CD. Así que comparto esta bella canción para compartir su voz y su estilo. "Soy el punto negro que anda, a las orillas de la suerte..."


miércoles, 13 de octubre de 2010

sueño de pez o neblina

Dice:

"SUEÑO DE PEZ O NEBLINA registra un doble movimiento. De un lado, están las preocupaciones del sueño trasladándose a los paisajes de la ciudad vivida. Apañado por la bruma y la humedad, el pez asoma en las situaciones no resueltas; de los espacios no definidos surge su cuerpo, un hormigueo recorriendo el lomo de una gran bestia de arena. De otro lado, las calles, sus texturas, la violencia de su clima, van poblando el mundo del sueño. Usando como coartada el adormecimiento, el cansancio, la enfermedad respiratoria, estos textos se ubican en la tensión de explorar una ciudad que, aunque conocida, nos inquieta: sucesos siempre a punto de despejarse".



(todo eso debe ser así como dice arriba, yo, que entiendo poco)

siento que son textos con mucho afecto
la ciudad es un pretexto para sentir y pensar a las personas
los lugares que ocupan
mal y bien
encajando y desencajando
(en la ciudad y en el recuerdo)

y cuidarlas
y en ese cuidado encontrar un lugar

la ciudad de los sueños no es perfecta
ni es soñada
tiene arena
muros
nosocomios
basurales
rutas
cementerios
y puentes que no se cruzan

pero se puede sentir la ternura
aunque no resuelva mucho



**************************************


cuando pensé en renunciar a tu cuerpo
no toqué fondo
sino un falso fondo
que no sabía que tenía
su sonido hueco me persigue en sueños

sueños en los que un ciego agorero
golpea una caja y recita fórmulas

algunas veces el ciego es un charlatán
sube y baja los cerros para envenenar el agua
con su baba
esquiva las motos
destapa velozmenmte los cilindros
y las vecinas se acusan entre ellas

otras veces es un profeta engreído
recién afeitado
que dormita bajo toallas tibias
perfumadas de eucalipto
y rastro de jabones

hay noches en que entro a la barbería
a robar la caja
el contenido secreto del sueño
mas a punto de abalanzarme sobre el guardián
me pregunto
qué será de mí en la vigilia
que será de mí si acepto ese pensamiento


entonces tumbo el recipiente
dejo caer unas tijeras
o aúllo
y en el alboroto busco en los espejos
mi cuerpo
mi propio cuerpo
pero como un abandonado.


Teresa Cabrera
SUEÑO DE PEZ O NEBLINA
2010


domingo, 15 de agosto de 2010

Presentación de El nacimiento de los Monstruos en Ayacucho

El 26 de agosto en Ayacucho, en el marco de las actividades que se están organizando desde el día 23 en Huamanga en relación con el 7° aniversario de la entrega del Informe Final de la CVR, y donde habrá mesas de discusión sobre arte y cultura en la época de la violencia, conversatorios y exposiciones artísticas.


Banderola en el Centro Cultural de la UNSCH


Presentación del poemario
EL NACIMIENTO DE LOS MONSTRUOS
De JC Agüero
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Centro Cultural de la UNSCH
Jueves 26 de agosto
hora: 6.30 pm

Comentarios:
Victor Tenorio Garcia, poeta, ex catedratico de la UNSCH
Maricela Quispe, Responsable del RUV.
Modera: Jesús Ospina, del Movimiento de Derechos Humanos de Ayacucho.


sábado, 24 de julio de 2010

presentación - el nacimiento de los monstruos


Breve presentación del poemario "el nacimiento de los monstruos", de jc Agüero, realizada el 23 de julio de 2010.

Este video muestra momentos de una ceremonia donde el ritual de la celebración por un nuevo texto es sustituido por fragmentos de poemas, canciones, cuerpos y un idioma inexistente, que representa el fracaso del lenguaje para lo esencial: evitar la barbarie.


Vea el video de la presentación




Para ver el poemario en línea o descargarlo
hay que seguir este enlace o mirar el post debajo.


Para apreciar algunos comentarios y reflexiones sobre el texto, ver acá.


Para poder acceder a un ejemplar escribir a:
aguerosolorzano@gmail.com

O acercarse a "Contracultura", su librería o stand en la feria del libro.
También al café "La Máquina"
Y el Centro Cultural de España.

En Ayacucho, a partir del lunes, en el local de ANFASEP


miércoles, 21 de julio de 2010

PRESENTACIÓN EN VIDEO - Algunos comentarios

Este 23 de julio de 2010, a las 8 de la noche, se presentará el poemario de JC Agüero El nacimiento de los monstruos. Son 23 textos enlazados y vueltos a enlazar en un conjunto de referencias donde un poema completa, o resume o agrega al resto, para entre todos describir con detalle, la violencia trabajando creadoramente sobre los cuerpos humanos.

El libro, de modo directo, muestra que la violencia no sólo genera la muerte, es también, partera de seres parciales, viscosos y rotos; de un universo de pedazos de carne, huesos y piel que habitan el mundo y la historia junto a nosotros.

Carlos Iván Degrégori, uno de los intelectuales más importante del país, comenta:

"En el vacío sideral nadie oirá su grito". En este libro sí. Aunque son más bien susurros angustiantes, reiterativos, como de mandíbulas chirriando, como de una pesadilla que nunca termina hasta que tienes que admitir que no estás dormido.

Alguien preguntó si era posible la poesía después de Auschwitz. El nacimiento de los monstruos se pregunta si después del amasijo de cadáveres troceados en miles de fosas esparcidas por todo el Perú, es posible que los cuerpos se relacionen pacíficamente, encuentren alguna forma de comunicarse que no sea a dentelladas. De acuerdo a "El nacimiento..." no puede haber encuentro placentero. Pero sí poesía. Buena.”

Edilberto Jiménez, gran artista ayacuchano que desde el retablo y las imágenes ha pugnado por representar lo real de la violencia, forzando su propio lenguaje, señala:

“es tan difícil narrar los acontecimientos deshumanizados de los años 80, donde las familias más humildes sufrieron desapariciones, violaciones, torturas, asesinatos, ejecuciones. Tanto dolor cotidiano. Frente a ello ¿fue el arte una voz silenciosa, subterránea, que fue murmurando la verdad sobre las monstruosidades cometidas? Si el lector se detiene en El nacimiento de los monstruos tal vez pueda aguaitar el vía crucis del ser humano sin derecho a la vida...”

Mónica Carrillo, Oru, una voz poderosa y original de la poesía actual, dice lo suyo:

"En mi sueño de niña había amigos con amor, despierta solo dientes me agredieron, uñas me cortaron la epidermis, lenguas relamieron de mi sangre, ojos laceraron mi sonrisa…" este párrafo de mi poema Karma es una remembranza de aquellas sensaciones viscerales que, desde mi primera infancia, se empecinaron en extraerme los y las racistas. Esta niña afro, es para JC, un poco más andina, a veces negra, azul, verde o amarilla. Es “la niña de cadera quebradas”, “la niña negra cubierta de cicatrices”, “la pirámide de niños con la panza reventado en miles de niños de barbas azules”.

El apoderarse y luego destruir las fuentes de poder de aquellos a quienes se quiere avasallar, es una de las principales estrategias de la guerra. Apropiarse del poder del erotismo, del desprejuicio de la infancia, del ritmo quebrado e inquebrantable. Pero aquellos pueblos ancestrales, cuyo ritmo no es una banalidad saltimbanqui, pudieron regerminar la monstruosidad violenta. “El nacimiento de los monstruos” expresa la muerte de aquella monstruosidad que deja paso al nacimiento de un nuevo ser, que ésta sociedad peruanizada puede percibir como asexuado y amorfo, como desterrado y desarraigado. Es un ser cuyo propio nacimiento es una reparación. Es - en versos de José Carlos- “un ser al que le crece un rostro genérico de millones de años de antigüedad”.


En el marco de estas ideas, creemos conveniente presentar la obra no en un salón con amigos y aplausos. Sólo se ha editado un video con la presentación del poemario que podrá verse (en la fecha y hora antes indicada) en:

negloaguero.blogspot.com/

elnacimientodelosmonstruos.blogspot.com/

nacimientodelosmonstruos.lamula.pe/

5minutos5.blogspot.com/

viejocaminante.blogspot.com/

El nacimiento de los monstruos se obsequiará a partir del 23 de julio en

Lima: Centro Cultural de España, Librearía Contracultura, Café La Máquina

Ayacucho: Local de Asociación Nacional de Familiares de Desaparecidos - ANFASEP

martes, 20 de julio de 2010

Informe Derechos Humanos de Policías y Militares

Este informe que preparamos estando en la CNDDHH ha sido elaborado con mucho cariño, buscando contribuir con la defensa y visibilización de los derechos humanos del personal policial militar. Hay muchos prejuicios en torno de este tema. Desde todos lados. Pero los derechos humanos pertenecen a todos. No se puede elegir a quién defender, así como la injusticia no hace grandes diferencias al momento de crear víctimas.

Muchos policías y militares que sirven en situaciones de peligro, luego de sufrir graves afectaciones en su integridad o incluso perder la vida, ellos y sus familias son tratados con desidia, sometidos a esperas indignas y a mecanismos de corrupción para obtener lo que es justo.

Esperamos que en este documento los afectados y sus familiares encuentren una herramienta útil para exigir sus beneficios. Y que también sea un material que llame la atención sobre los problemas serios que deben atravesar en su camino por obtener reparaciones.


Derechos Humanos de policías y militares

miércoles, 19 de mayo de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

Wilfredo Ardito sobre discriminación e medios de comunicación

A propósito de las críticas a los personajes racistas del "negro mama" y la "paisana jacinta", el escritor y activista Wilfredo Ardito comenta avances y retrocesos en el combate a la discrminación en el Perú. En un programa más de "Derechos Humanos", por PeruNet, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.


jueves, 22 de abril de 2010

Racistas de teclado, de calle, de grupo, de tele.


Las personas que han abierto cuentas de facebook, escrito en sus blogs o dejado comentarios en páginas Web de periódicos como El Comercio o La República, sobre el tema del "negro mama" y la "paisana jacinta", qué se puede decir. Qué triste, supongo.

Todos esos valientes del teclado, qué rápidos han sido para llamar acomplejada, mercenaria, figureti, y tantas cosas más a la mujer y dirigente de una ONG que trabaja por los derechos de los afrodescendientes desde hace varios años y que no lo hace desde la abundancia de recursos.

Si todo fuera cosa de Internet, bueno y pase. Finalmente, se le da más importancia de la que realmente tiene a esos espacios de opinión pública blanda. Llenos de opinólogos de a kilo y de círculos de amigos que se leen (y pelean y complotan) entre ellos, para sentirse importantes.

Pero no es sólo eso. Las mujeres que han encabezado esta denuncia, evidentemente justa, contra un par de cómicos que con intención o no, contribuyen a mantener vigentes estereotipos discriminadores, sufren agresiones en la vida real. La vida real, esa que queda más allá del mouse, el teclado y la pantalla.

No es que las sufran sólo ahora. Pero desde que han proliferado estas páginas defendiendo al "negro mamá", los insultos, las amenazas, las agresiones físicas, se han hecho más recurrentes. Y son desde luego, insultos racistas, groseros, soeces, hirientes, que buscan humillar, hacerlas callar.

Conductas que ni pintadas, como para demostrar más (más todavía, más, más), que en efecto, cuando se presenta la oportunidad, el racismo asalta el discurso, el cuerpo, la comunicación, las relaciones, la calle. Está siempre esperando su oportunidad para abrirnos la boca y cerrar el puño.

Qué cobardes, señores, hay que decirlo. Fácil es insultar desde la otra acera, gritar en grupo, escribir bajo seudónimos en Internet, lanzar improperios o incluso, amenazar con el auto en movimiento y tirártelo encima.

Esos son los defensores del "negro mama" y la "paisana jacinta": gente agresiva, intolerante, racista, que supuestamente defiende la libertad creativa, pero que no soportan compartir la calle con mujeres que les dicen de frente: no estoy de acuerdo, tengo derecho a que no denigren mi identidad, yo discuto yo denuncio yo no soy como ese personaje, yo me ofendo e indigno.

El facebook, ese jueguito de ciudadanía superficial, no será gran cosa, pero si se coloca la foto de alguien para atacarla, entonces deja de ser un jueguito y se está poniendo en riesgo el derecho a la integridad de esta persona. De la persona real, no de su avatar.

Ya han sido denunciadas esas páginas. Ojalá sean levantadas. No tiene nada que ver con censura. Tiene que ver con el derecho a no ser objeto de agresiones y a que nadie te coloque en el centro de la mira de racistas y violentos.

Amigas, todo mi cariño para ustedes y para todos los que combaten la discriminación, no sólo racial, sino de todo tipo. A los valientes activistas GLTB, por ejemplo. No se dejen embarullar por tan malo entorno.

Sigamos, que aunque ni al Quijote ni al Sancho les hubieran hecho decir nunca nada parecido, igual: si aúllan, será porque hay eclipse y la luna a su modo, va naciendo.


Dibujo de Ibon Marley
ibonmarley.wordpress.com (2007)
Página Web de Amnistía Internacional Cataluña.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La herida oscura

Para que el tiempo queme tu sol con frío.
Chabuca Granda 1965

Todas las heridas llevan tu olor
Herman Gracia 1948


El rastro

sigue el rastro de las heridas
su camino es conocido
porque tu cuerpo es fácil y corto
y porque no es difícil
seguir un rastro grotesco
con carne apuntando a todo lado

sigue el rastro de las heridas
su camino es conocido
y no duele:
las heridas
tienen nostalgia de tu cuerpo
y su caricia es de madre
y en su calor
todas las pieles se confunden


Ekaterina Grigorievna, 1943




Qué oscura sangra la herida
¡ay, ay, ay! Madura
tierra escondida,
¡ay, ay, ay! Madura
tierra escondida,
el tiempo muere gritando
¡ay, ay, ay! Madura
se va quemando
¡ay, ay, ay! Qué oscura
sangra la herida

Tus trenzas se hacen brida
¡Ay! De una fiera
y secretos helechos
para la espera,
tus trenzas se hacen brida
¡Ay! de una fiera

¡Ay! de una fiera madura!
siembra tu hastío
para que el tiempo queme
tu sol con fío
que lloré, lloré llorando,
lágrima dura.

Chabuca Granda 1965, marinera.

sábado, 23 de enero de 2010

Vestidos para morir. Sendero Luminoso en las prisiones a inicios de la década de los 90

Comparto un breve artículo sobre cultura, vestido, violencia política y sendero luminoso (si). En esta entrada aparece completo. Para ver toda la revista, muy bonita, acá abajo (artículo a partir de la página 20).

JC Agüero
segunda-piel2


Algunos temas de la historiografía cultural, como la historia de la indumentaria, de la cocina, de los sueños, del humor, de los gestos, han sido duramente criticados por promover una supuesta banalización del pasado, pero esta banalidad solo proviene de estudios eruditos que no vinculan su indagación específica sobre, digamos, la dieta entre las mujeres de la clase media limeña de fines del siglo XIX, con otros aspectos fundamentales de la cultura de su grupo social, su género, su entorno social más amplio y lo que podemos denominar “su momento histórico” (Burke 2000).

Pero si asumimos que la dieta, como el vestido, la etiqueta o la decoración —el detalle social— pueden aportar claves para entender mejor lo general e importante, entonces su observación se justifica (Ginzburg 1990). Y más, si partimos de considerar que estos productos, procesos o artefactos son subsistemas de un más amplio sistema de comunicación denominado cultura. Y que la ciencia social ha aprendido a entender incluso los más naturales actos corporales, como el caminar, como acciones aprendidas y cambiantes.

En este breve artículo quiero comentar, desde este enfoque, el sentido y función del vestido en los presos y presas de Sendero Luminoso en Lima, a fines de los años 80 e inicios de los 90, en tanto elemento que puede ayudarnos a comprender mejor la cultura o culturas que ponían en juego los actores de este colectivo durante un período de conflicto armado.

¿Pueden considerarse banales para Sendero Luminoso la representación y el vestido? Sugiero vincular la reflexión sobre el vestido de los miembros de Sendero Luminoso con la importancia que dieron al uso de los gestos, de las arengas, de las performances y de su iconografía: lo que se ha denominado su proyecto e intención pedagógica. Su afán demostrativo (Biondi y Zapata 1989). Su batalla discursiva (Vich 2002).

Si bien se ha argumentado que para Sendero Luminoso la cultura no era algo relevante para fundar su acción ni explicar el mundo, pues le bastaba con un enfoque dogmático del clasismo, y que esto se expresó en el modo en que despreció la organización comunal y la “educó en la guerra popular” (Degregori 1989, CVR 2003), considero que en realidad lo que Sendero demostró fue una forma extrema de agresión cultural. Un modo bárbaro de etnocentrismo. Y que sí dio una importancia fundamental a la cultura, solo que a la suya, exclusiva, auténtica y salvadora. Y que fue muy consciente de la disputa del ámbito cultural y discursivo. Del combate ideológico (Rénique 2003).

Esto lo he desarrollado un poco en el estudio del que fuera su periódico oficioso entre 1987 y 1993 (Agüero 2009). Desde allí, aun en las peores condiciones de producción y de persecución policial, El Diario no dejó de dedicar un espacio amplio para la página cultural. Manifiestos, reproducción de cuadros, grabados y múltiple iconografía. Canciones, poemas, cartas. Recordatorios y efemérides revolucionarias, suplementos. El Diario era también en papel, para los senderistas, una luminosa trinchera de combate cultural contra lo que denominaban no solo el viejo Estado, sino la decadente cultura burguesa (ver ejemplares de El Diario 1988, 1989).

Para el militante senderista en prisión, no había espacio para lo trivial. La ropa no era una banalidad ni un capricho, menos durante los días de visita. Y menos aún cuando cabía la posibilidad de ser vistos afuera, ya fuera por la presencia de visitantes ilustres, defensores de derechos, periodistas o extranjeros. Las prisiones eran luminosas trincheras de combate y su combate, que no podía ser armado (aunque terminó siéndolo), era simbólico (Rénique 2003).

El prisionero en cualquier lugar del mundo, privado de su libertad, se rebela frente al uso del uniforme, finalmente una forma de estigma, aun cuando desde el orden se considere una simple forma de la administración (sí, en tanto la administración de la vida acaba siendo un modo de disciplinar. Foucault 1975).

Pero el senderista preso en el penal de Canto Grande fue en contra de esta actitud que tendemos a asumir casi de naturaleza humana. Y buscó el uniforme. Confeccionó su ropa, se disfrazó de guardia rojo chino, y usó este uniforme en momentos ritualizados bien preparados. Y la “moda” del senderista preso fue en contra de su propia usanza normal. En la ciudad y el campo, los militantes de Sendero buscaban sobre todo la invisibilidad sobre la base de la homogeneidad con su entorno. El célebre pez en el agua. A diferencia de otros movimientos subversivos, como el MRTA o incluso la propia versión del Sendero Luminoso de hoy, al mando de los hermanos Quispe Palomino, que visten ropa militar o “guerrillera”, los senderistas iban de paisano, y según el medio en que debían activar.

Incluso inicialmente, antes de su traslado al penal de máxima seguridad de Canto Grande en 1986, mientras los varones estuvieron recluidos en la isla penal de El Frontón o en el penal de Lurigancho, los presos tampoco usaban uniforme. Así que fue un proceso de una década hacia la representación cada vez más pulida del revolucionario, del “preso político”, cumpliendo su papel de avanzado o abanderado o vitrina del nuevo mundo. Imagen del nuevo hombre, habitante de una futura república popular de nueva democracia pronta a instaurarse.

Así que fue un proceso de construcción de la imagen y de perfeccionamiento de su actuación, en el sentido de que, al actuar, se convertían en el género de revolucionarios que debían ser o estaba previsto que fueran (tomando el sentido de performatividad de Butler 1990). Porque incluso la prisión y la historia de la ropa de los presos tiene su estilización.

Hasta poco antes del traslado a Canto Grande, hasta junio de 1986, los senderistas recibían a sus familiares, la prensa y otros visitantes cumpliendo un protocolo que se fue ritualizando cada vez más. Limpieza extrema, marcialidad, disciplina, gesto adusto y búsqueda del gesto heroico y de lo majestuoso. Toda la intención de mostrar optimismo y voluntad.

Poco antes de los sucesos de 1986, en la isla penal de El Frontón, las canciones, muchas de las cuales eran adaptaciones de cantos andinos o de la izquierda revolucionaria de otros tiempos y lugares, eran entonadas con la intención de ser escuchadas por los guardias de la garita de control apostados a decenas de metros de distancia y por los propios visitantes que llegaban en la lancha. Buscaban que el canto llegara hasta el mar, traspasara las fronteras de la isla y el límite simbólico de su confinamiento. Las filas formadas para recibir a los familiares no solo entonaban canciones y daban palmas, sino que portaban enormes carteles con letras que reproducían diferentes arengas, que podían ser leídas desde decenas de metros mar afuera, desde la lancha que arribaba (testimonio de familiar senderista 1).

La “voluntad heroica y majestuosa” también afectó la geografía de la isla. Entre 1983 y 1986 los presos se dedicaron tenazmente a ganarle terreno no solo a los controles de la Policía (expulsada finalmente), sino al mar. Poco antes de la matanza no solo habían ganado decenas de metros, sino que habían construido con rocas una especie de muelle y playa y estaban iniciando una especie de espigón. Ni el océano debería ser obstáculo para la expresión de su voluntad.

Pero la ropa era aún heterogénea. Lo cual no quiere decir que no tendiera hacia la uniformización. Había cierto estilo que se resume en la austeridad, la limpieza, y la consciente intención de eliminar expresiones individuales de gusto o preferencia. La ropa pertenecía a todos. Aun lo que los familiares llevaban pasaba a dominio comunal. Se daba ejemplo de lo que consideraban debía ser una vida comunista. Este pulir la individualidad y adaptarse al estereotipo se dio en todas las áreas, no solo en la vestimenta. Fue conocido el padecer inicial del joven poeta “Jovaldo”, tildado de pequeño burgués por sus compañeros hasta que, reeducado y autoconvencido, se convirtió en un “auténtico poeta del pueblo” (testimonio de familiar senderista 2).

Aun las emociones debían ser controladas. Como los gestos, las emociones que las muestran debían ser sujetadas por la disciplina externa y el autocontrol. Como menciona un familiar, entonces niño de 11 años, quien sufrió un accidente en la playa y que esperaba la atención de su padre. Conducido adentro del pabellón, fue diligentemente atendido, pero se encontró con una respuesta formal, la atención de personas desconocidas que le decían “compañero” y cuando, finalmente, exigió la presencia de su padre, recibió una atención breve y fría y una exigencia tranquila de que debía comportarse de acuerdo a lo que se esperaba de él. Una amonestación moral por comportarse sentimentalmente (testimonio de familiar senderista 3). En la cultura política de Sendero Luminoso ni el humor ni los afectos tenían lugar (véanse los testimonios de la CVR sobre la supresión no solo del duelo, sino de la expresión misma de la pena en las llamadas retiradas. Sobre el humor, mi trabajo citado antes).

Fue después de la matanza de los penales, ya con los senderistas en Canto Grande, que las presas dieron un gran salto y se aproximaron hacia su ideal. Para cuando el país vio las imágenes del documental transmitido en 1992 por la BBC, con las presas desfilando ataviadas con la famosa “moda mao”, cantando “Salvo el poder”, con faldas largas azules muy austeras, blusas de manga larga rojas, boinas con una estrella roja en la frente, zapatos de taco bajo, portando antorchas y grandes banderas con la hoz y el martillo, bajo grandes carteles de las cuatro espadas de la revolución, este proceso había concluido. Los varones aparecen en este video vistiendo de modo similar: camisas de manga larga roja o camisetas verdes de cuello alto, pantalones azules, portando carteles rojos o amarillos con los cuales luego formarían figuras para ser vistas desde lejos y desde arriba, como la hoz y el martillo o la bandera roja.

Y es curioso pensar que la “moda mao”, realmente existente en el mundo bajola influencia de la revolución China, especialmente en los años de la revolución cultural (y que goza ahora de su propia onda retro, aunque sea hoy una ropa “despojada” de su sentido ideológico), prendiera en el Perú recién a inicios de 1990 y en una prisión de sentenciadas por terrorismo. Y quizá lo más importante es que en realidad no fuera parte de este fenómeno, que no fuera una expresión tardía de esta tendencia en el vestir de los izquierdistas en el mundo. Porque en realidad no fue una moda. Los senderistas, al momento de realizar estas ceremonias, se vestían de acuerdo con una pauta congelada, un estereotipo cultural. La ropa era parte de un esquema y jugaba un rol. Y este vestir tenía fuentes literarias y gráficas identificables: las revistas chinas, desde luego, pero sobre todo (y este énfasis tendría que corroborarse) la propia iconografía senderista. Es decir, el senderista preso se fue pareciendo cada vez más al senderista representado (y cada vez menos al senderista real, andrajoso, hambriento, brutal y comido de piojos en la sierra y la selva del Perú).

Existen grupos sociales que conservan sus recuerdos aunque su sede haya sido destruida. Hacen una reconstrucción simbólica del espacio perdido (Burke 2000). Las senderistas que vimos por televisión marchando marcialmente, en un acto de construcción de memoria inversa, invocaban un espacio mítico (la China revolucionaria), pero también un espacio
aún inexistente. Una utopía que no era andina.

Comentaba en otro momento cómo incluso en este video las mujeres senderistas, ataviadas al modo mao y portando banderas, en determinados momentos construían cuadros vivos: componían diligentemente, con un remedo muy esmerado, los grabados y pinturas donde una vanguardia se inclina hacia adelante con sus estandartes, demostrando la convicción de ir, de avanzar. La realidad copiando al arte.

Para terminar, quiero decir que hay una relación de fondo y de estilo entre productos como la página cultural de El Diario, fea y esquemática, editada y distribuida desafiando a la Policía de modo casi suicida, con los cantos lanzados para ser oídos desde el mar en El Frontón. Que guardan relación los manifiestos y editoriales sobre lo que debía entenderse como el auténtico arte revolucionario (siguiendo preceptos de Mao, ver El Diario 1989) y entre la pintura, la escultura, tallado en piedra y el grabado senderistas, con sus representaciones heroicas, legendarias, épicas. Algunas casi olímpicas. Que hay una misma aspiración de sentido entre el espigón de la isla penal y los poemas despersonalizados de Jovaldo y otros, cuyo ideal hubiera sido que fueran escritos o que “emanaran” directamente de la dialéctica (véase el poemario Tiempos de guerra de una supuesta Rosa Murinache, que en realidad es un intento por solamente dar forma de verso a documentos escritos por Abimael Guzmán). Y que todos estos guardan también relación con las celebraciones, efemérides, arengas, cantos y, cómo no, con la ropa. Con el uso ceremonial del vestido, el uso propagandístico y el uso de autodefinición, identitario.

Ni las presas en Canto Grande ataviadas con serias blusas y boinas, ni Abimael Guzmán y sus dirigentes vestidos de negro y bailando la música de Theodorakis usada en “Zorba, El Griego” usaron lo primero que se les vino a la mente, ni lo preferido de su ajuar. Se vistieron para otros, finalmente, para la cámara. Solo que unas imágenes se compusieron esperando que llegaran a la opinión pública y, las otras, que llegaran quizá a la posteridad.

¿Vale la pena tomar en serio la ropa de los senderistas? Considero que sí, en tanto ellos no pensaron que fuera una trivialidad, en tanto ellos mismos la tomaron en serio. Y sí, en tanto finalmente esta “moda”, esta performance, fue lo que desencadenó su muerte violenta. Transmitidas las imágenes de la teatral y uniformada “trinchera de combate”, el gobierno de Fujimori decidió acabar con esta representación de una vez para siempre.



REFERENCIAS

Agüero, José Carlos (2009) “Humor en tiempos de horror”. La caricatura en el Diario de Marka. Ponencia en el Seminario sobre Memoria y etnicidad, Ayacucho, agosto de 2009.

Biondi, Juan y Eduardo Zapata (1989 ) El discurso de Sendero Luminoso: contratexto educativo. Lima, CONCYTEC.

Burke, Peter (2000) Formas de historia cultural. Madrid, Alianza Editorial.

Butler, Judith (1999) El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. México, PAIDOS.

Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003) Informe final. Lima.

Degregori, Carlos Iván (1989) Qué difícil es ser dios. Ideología y violencia política en Sendero Luminoso. Lima, El Zorro de abajo.

Ginzburg, Carlo (1990) “Deciphering the Sabbath”. En Bengt Ankarloo y Gustav Henningsen (eds.), Early modern European witchcraft. Oxford.

Foucault, Michel (1975) Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Buenos Aires, Siglo XXI.

Murinache, Rosa (s/f ) Tiempos de guerra.

Rénique, José Luis (2003) La voluntad encarcelada. Las “ luminosas trincheras de combate” de Sendero Luminoso del Perú. Lima, IEP.

Vich, Víctor (2002) El caníbal es el otro. Violencia y cultura en el Perú contemporáneo. Lima, IEP.

Documentos citados
Testimonios de familiares de senderista presos en el Frontón antes de 1986: 1, 2 y 3