jueves, 22 de abril de 2010

Racistas de teclado, de calle, de grupo, de tele.


Las personas que han abierto cuentas de facebook, escrito en sus blogs o dejado comentarios en páginas Web de periódicos como El Comercio o La República, sobre el tema del "negro mama" y la "paisana jacinta", qué se puede decir. Qué triste, supongo.

Todos esos valientes del teclado, qué rápidos han sido para llamar acomplejada, mercenaria, figureti, y tantas cosas más a la mujer y dirigente de una ONG que trabaja por los derechos de los afrodescendientes desde hace varios años y que no lo hace desde la abundancia de recursos.

Si todo fuera cosa de Internet, bueno y pase. Finalmente, se le da más importancia de la que realmente tiene a esos espacios de opinión pública blanda. Llenos de opinólogos de a kilo y de círculos de amigos que se leen (y pelean y complotan) entre ellos, para sentirse importantes.

Pero no es sólo eso. Las mujeres que han encabezado esta denuncia, evidentemente justa, contra un par de cómicos que con intención o no, contribuyen a mantener vigentes estereotipos discriminadores, sufren agresiones en la vida real. La vida real, esa que queda más allá del mouse, el teclado y la pantalla.

No es que las sufran sólo ahora. Pero desde que han proliferado estas páginas defendiendo al "negro mamá", los insultos, las amenazas, las agresiones físicas, se han hecho más recurrentes. Y son desde luego, insultos racistas, groseros, soeces, hirientes, que buscan humillar, hacerlas callar.

Conductas que ni pintadas, como para demostrar más (más todavía, más, más), que en efecto, cuando se presenta la oportunidad, el racismo asalta el discurso, el cuerpo, la comunicación, las relaciones, la calle. Está siempre esperando su oportunidad para abrirnos la boca y cerrar el puño.

Qué cobardes, señores, hay que decirlo. Fácil es insultar desde la otra acera, gritar en grupo, escribir bajo seudónimos en Internet, lanzar improperios o incluso, amenazar con el auto en movimiento y tirártelo encima.

Esos son los defensores del "negro mama" y la "paisana jacinta": gente agresiva, intolerante, racista, que supuestamente defiende la libertad creativa, pero que no soportan compartir la calle con mujeres que les dicen de frente: no estoy de acuerdo, tengo derecho a que no denigren mi identidad, yo discuto yo denuncio yo no soy como ese personaje, yo me ofendo e indigno.

El facebook, ese jueguito de ciudadanía superficial, no será gran cosa, pero si se coloca la foto de alguien para atacarla, entonces deja de ser un jueguito y se está poniendo en riesgo el derecho a la integridad de esta persona. De la persona real, no de su avatar.

Ya han sido denunciadas esas páginas. Ojalá sean levantadas. No tiene nada que ver con censura. Tiene que ver con el derecho a no ser objeto de agresiones y a que nadie te coloque en el centro de la mira de racistas y violentos.

Amigas, todo mi cariño para ustedes y para todos los que combaten la discriminación, no sólo racial, sino de todo tipo. A los valientes activistas GLTB, por ejemplo. No se dejen embarullar por tan malo entorno.

Sigamos, que aunque ni al Quijote ni al Sancho les hubieran hecho decir nunca nada parecido, igual: si aúllan, será porque hay eclipse y la luna a su modo, va naciendo.


Dibujo de Ibon Marley
ibonmarley.wordpress.com (2007)
Página Web de Amnistía Internacional Cataluña.

2 comentarios:

  1. Buen comentario Jose Carlos

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  2. Soy el autor de la viñeta que ilustra tu comentario y me enorgullece que encabece un articulo tan acertado. Por caprichos del destino ahora resido en Lima y por lo tanto entiendo y comparto tu indignación... en todas mis viñetas procuro no herir sensibilidades, siendo consciente de que los topicos son inevitables hay que manejarlos con tacto y respeto. El humor es una gran herramienta de denuncia y asi se deberia utilizar. Un saludo y gracias por tu articulo.

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