viernes, 10 de diciembre de 2010

Reseña de El Nacimiento de los monstruos en Le Monde diplomatique



El joven escritor José Carlos Agüero nos entrega un poemario extraño y sombrío. En esta obra se versa sobre lo que a veces preferimos no ver. Es así que se entretejen imágenes de horror expuesto y un muy bien entramado conjunto de de formas de dolor que nos llevan a preguntarnos quiénes son los verdaderos monstruos de este asunto.

El nombre del poemario no es casual, pues en pluma de José Carlos Agüero, voz melancólica y empeñada en mostrar, ese lado monstruoso de nuestra naturaleza puede destruir todo a su paso, comenzando por nuestra propia especie. Quizá la idea central del poemario se puede rescatar del poema "Habitante del espejo"

Nadie sabe que es un monstruo hasta que se mira en el espejo
La mujer observa y arranca sus ojos
En el espejo nace un ser sin reflejo
enemigo de la luz.

El poeta busca crear un espejo en el que podamos vernos, es un poemario de denuncia, denuncia de nuestro atropellos, de nuestra indiferencia hacia el dolor ajeno, y decimos ajeno como para decir que no es nuestro, como si en verdad pudiéramos escapar de ese sino terrible que es la destrucción.

Pero no todo es lúgubre -o acaso lo es más-, porque la inocencia de los niños encuentra un rescoldo de normalidad en medio del caos, como en estos versos tiernos y terribles cantados quizá a una madre. "Idioma"

Para oírte una vez más, armé tu boca y rogué
hazme dormir, cántame bajito
Tu boca se desarma y parece que sufres
Pero sigo esperando.


Ruben Robles Chinchay
Le Monde diplomatique Edición peruana / Diciembre 2010
(en la reseña se consigna por error como editor a la CNDH. el editor fue mi gran amigo Carlos Landeo) 

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