domingo, 10 de julio de 2011

lugares comunes



3

Tengo una mala relación con este doctor. Me ha reducido la dosis de los ansiolíticos y ha previsto que en unos tres meses deje de tomarlos por completo. Desde luego, no pienso reducir nada. Cambiaré de doctor y al nuevo le diré que soy nuevo y que me parece que necesito ansiolíticos. Los doctores conocen las cosas sólo superficialmente. Antes de tomar esta dosis no podía dormir bien jamás, y despertaba como un vegetal sin raíz. Ahora duermo y tengo pesadillas. Pero duermo. Y aunque me sigo despertando la mitad de las veces como un fósil, es un cincuenta por ciento de vida ganada. Es negocio.

4

Hoy dormí hasta las 12 de la mañana. Me desperté sintiéndome culpable. Todo el día perdido, toda la mañana, miles de cosas que se pudieron hacer. Quise de inmediato recuperarme y hacer algo nuevo, creativo, algo que pagara todas esas horas de un solo golpe genial. Pero el cansancio no es físico, está en los huesos y los ojos, en la forma que toman las ideas, fofas, sin brío, incapaces de durar un minuto. Quise pasar a algo más sencillo y práctico y lavar mi ropa. Pero tampoco lo logré. Pensé que todavía podía lavarla mañana. Cogí un libro como última chance. Me quedé dormido hasta las 7 de la noche. Desperté con sueño.




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