miércoles, 20 de julio de 2011

lugares comunes



5

Corro con la bicicleta todo lo que puedo. Sé que no soy bueno para las maniobras finas, para dar vueltas, para pasar despacio por veredas estrechas o entre los automóviles. Me pongo tenso cuando vienen bicicletas en contrario o cuando va mucha gente delante. Soy torpe y no hay paseo en que no me golpee de alguna forma. Pero cruzo las grandes avenidas, las peligrosas, con cierto frenesí. Me insultan los choferes, pero hasta ahora sólo una vez me han atropellado. El taxista estaba nervioso y yo tuve que calmarlo. Me subí a la bicicleta y regresé a casa. Me bañé y limpie las heridas. Puede parecer que busco sentir la adrenalina, pero no. Es un frenesí mudo. Cuando cruzo a carrera es como si más bien suspendiera todas mis emociones.  


6

Bromeaba hoy con unos amigos. Les decía que la vida estaba en las calles, no en el Facebook o el twitter. Que esos eran remedos de barrios o de plazas. Y que se perdían a la gente real por intercambiar mensajes y fragmentos de intimidad con avatares y sombras de personas, todas jugando con sus egos y mendigando reconocimiento. Llegué a casa y leí la prensa por internet, pasando de una noticia a otra, como un autómata, por inercia. Una nota remitía a la muerte de un poeta rumano. Busqué en Wikipedia. Que me llevó a un artículo, que me llevó a una antología traducida al español. El último poema decía que el dolor que siento lo siento en la lluvia. Lo puse en mi Facebook.


(Fotografía de un esténcil de las Bicicletas de Rosario). 



No hay comentarios:

Publicar un comentario