sábado, 30 de julio de 2011

lugares comunes



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No comprendo cómo no puede gustarles Harry Potter a mis colegas. Película para niños, cinta comercial, te tienen enganchado y tú seguirás comprando como bobo hasta el capítulo 20. Dicen cosas así. Y es cierto. Si produjeran cien capítulos más iría a todos y compraría canchita y gaseosa y sería feliz en mi asiento por unas horas en ese mundo alterno, donde hay motivos, vuelos, animales maravillosos, prodigios y amigos.

Recuerdo que al terminar la primera película tenía la sensación de no querer salir del cine, suspender todo el tiempo que pudiera mi regreso a las calles de Lima. No me siento mal con eso de ser víctima del mercado. El consumo no es un pecado. Es una pena que las sagas del cine terminen. Las historias buenas no deberían terminar nunca.


(Viñeta de Zapa, http://homodefectus.com/)







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