lunes, 22 de agosto de 2011

lugares comunes





20

No he visto pues, La guerra de las galaxias. Cuántas son esas.

El tercer mojito de la noche hacía todo más exagerado. Pedro no había visto ninguna de las seis películas de la saga de la Guerra de las Galaxias. Tampoco El planeta de los simios, ni Alien, el octavo pasajero, El Exorcista, menos Indiana Jones o Poltergeist. Nada.

Como en cualquier bar, habían pasado sin problemas, de discutir sobre las diferencias entre los museos de la memoria en Ayacucho y Huancavelica, compartieron información sobre la nueva estrategia de Sendero Luminoso en las ciudades, y llegaron al cine de ciencia ficción.

Roberto, sociólogo de gran erudición, despiadado para la burla, ahora ponía en duda la capacidad de Pedro para comprender el mundo moderno, por no haber visto en el cine esos hitos pop que asegura son códigos naturales para “todo el resto”. Pedro, un investigador serio, de origen provinciano, ahora profesor en una universidad extranjera, de ánimo reflexivo, aguanta las burlas.

Finalmente interrumpe otra sarta de bromas típicas (“en Ayacucho todavía no estrenan Ben Hur”, o  “cine pues, eso que es como una tele grandaza…”) y medio amoscado levanta la voz: ustedes limeñitos, seguro ninguno se ha dado cuenta que en la Guerra de la galaxias hablan quechua, a ver, quién se dio cuenta, a ver pues. Las burlas lejos de amainar, arreciaron.

Roberto lo ataca implacable. Ni siquiera has visto la película. Si fuera cierto, ya se habría dicho miles de veces. Es un rumor, un mito urbano. Pero Pedro reclama el principio de autoridad: el que lo ha dicho oe tú, zonzo, es un académico, un estudioso del quechua, un académico gringo, que no habla por hablar. Roberto no se achica: o sea que tu gringo escucha mejor que los miles de quechua hablantes que han visto la película en el Perú. No, no quiero decir eso. O sea crees que los cholos peruanos son tan subordinados para no comprender su propio idioma cuando lo escuchan en el cine. Zonzeras dices, para nada he insinuado eso. Entonces. No sé pues. Ni siquiera has visto la peli. No pues, pero mi amigo sí. El gringo que no existe.

Ya verán, le pediré el dato por correo. A ver pídelo y si es cierto, entonces pago un chifa para todos en la calle Capón. Ok, ya verán entonces. Pedro casi murmura: seguro vieron la película doblada al español, por eso ni cuenta se dieron, porque no hablan ni su propio idioma ¡ni quechua ni inglés! Hay pica en su voz, algo de revancha hacia la capital y sus bromas veloces, criollas, mancheras. Todos acaban riendo y pidiendo otro mojito. Ya cholo, en el chifa te doy un taller de cine gratis.

A ver, podría ser bueno un pato a la naranja, para comenzar.  



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