viernes, 16 de septiembre de 2011

lugares comunes

Edmundo Camana.
Foto de Óscar Medrano. Revista Caretas N° 2022  



28

Lo que quise decir en el seminario de ayer fue esto:

Una foto emblemática de la violencia, como la del señor Camana de Lucanamarca, tiene una ruta, guiada por sus propias reglas, que tienen que ver con el circuito cultural, el afán de conmemorar de las instituciones, las necesidades políticas y hasta la estética.

El señor Camana también tuvo su propia ruta, paralela a la de su famosa foto. Paralela e inversa. La foto se convirtió en el centro simbólico de la muestra Yuyanapak y por ello, de lo más visible del discurso que dejó la Comisión de la Verdad. El protagonista de la foto pasó a un nivel de invisibilidad sólo comparable al de la muerte: su nombre fue cambiado (así que por años su foto no fue su foto), migró a un lugar desconocido, la CVR no recogió su testimonio y nadie más supo de él por un cuarto de siglo.

Existió para lo público, como ciudadano, sólo en dos momentos accidentales y sin prestigio. Cuando le tomaron la foto en 1983, destrozado, y cuando murió en la miseria y su familia intentó usar la foto para obtener algo de provecho.

Las fotos no son las personas y no deben ser tratadas con inocencia. No son las cosas retratadas, tienen sí la cualidad de generar un efecto de realidad que debe ser analizado y contextualizado.

Siento que una de las cosas más perversas que pueden suceder en estos procesos de memoria es lo que sucedió con Camana. Que su imagen deje de pertenecerle, sirva para que otros jueguen el baile de los derechos, hagan activismo o arte o investigación o periodismo, que pase a ser un símbolo poderoso, mientras el personaje real, nada simbólico, de modesta carne y piel, agoniza abandonado.

En este caso, me cago rotundamente en la madre de todos los símbolos (*).


(*) Las rutas de Edmundo Camana y su foto finalmente se cruzaron. Primero el 2008, cuando Oscar Medrano, el periodista que lo retrató en 1983, lo buscó para demostrar que su foto no era falsa (y le volvió a tomar otra secuencia de fotos). La segunda vez, cuando murió esta vez sí de verdad, el 2009 en el Hospital Militar, donde lo internó el congresista Núñez, un negacionista barato, que lo quería usar para atacar a la CVR.


No hay comentarios:

Publicar un comentario