jueves, 29 de septiembre de 2011

lugares comunes


32

Le cuento a la doctora lo de las canciones tristes.

Ella es todo optimismo. ¿Cuántos años tendrá? Se ve joven. ¿32, 33?, no muchos más. Se arregla el pelo, negro, brillante, con unas canas amarillas por allí flotando en su enredadera. Acomoda sus lentes de marcos negros. Me habla como si hablara con su pata del barrio. Mira, es normal que las canciones tristes o las baladas nos pongan melancólicos a todos. Para eso son, ¿no? Pero lo que pasa con algunos como tú, que están falladitos, es que se han hecho un hábito y lo usan para sentirse mal. Ni se dan cuenta. Solitos se encadenan las cosas para que acaben sufriendo. ¿Entiendes? ¿Quieres una empanada? Es que no he almorzado hasta ahora.

“Falladito” me dice, con una inclinación graciosa, como un saludito oriental, y se le cae la empanada en la falda. Y es como un click. De pronto se ríe, se ríe, no se puede aguantar más, se carcajea con todo su cuerpo. ¿Cómo era? -dice asfixiándose- ¿cómo era? que le llamaban Manuel… que murió en España… y ese niño Luchín… ay dios, que joda no pues, cómo te van a cantar esas huevadas para hacerte dormir. Pobre niño ay mi diosito.

Y se siguió riendo un par de minutos, hecha un chorro de lágrimas, mocos y rubor. Lo malo es que luego fue un terrible rato de pedido de disculpas, de nunca me pasó antes, de avergonzarse por su maltrato. Y yo, nada, que no ha pasado nada, también yo me he reído. Quién no, con esas canciones, con eso de “no hay extensión más grande que mi herida” para arrullar chiquillos, a quién se le ocurre. Y fue peor, porque se volvió a reír. Pero ahora era una risa fea, como un hipo. Con sus manos tapando su boca culpable.

Una tontería. Yo quería seguir con las sesiones pero ella ya no. Y las pocas que habíamos tenido habían sido tan agradables. Eso fue hace tantos años. Hace una semana me la encontré a la salida de un cine en Miraflores, quise saludarla, pero giró y se puso a mirar una vitrina vacía. En fin. Todo por la culpa de Serrat y Víctor Jara. Esos, los favoritos de mi madre cantadora.


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