lunes, 10 de octubre de 2011

lugares comunes


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Ha estado semanas, meses, soportando. Atendiendo la enfermedad de la anciana que ahora suda y se queja desde su catre. Corre la cortina que separa el dormitorio de la sala y se sienta un momento a descansar. Mira hacia fuera, hacia el barrio podrido y criollo donde pelean unos perros. Cierra los ojos. Han regresado de una última sesión de diálisis. Una sesión de tortura.    

Los mocosos alborotan para ver a la abuelita. Quieren darle una tarjeta donde dice que se ponga bien pronto. Pero hay rabia en su corazón. Rabia negra que la aturde, porque necesita ayuda y no hay. Y los bota. Largo, dejen descansar a la abuelita. Vayan a jugar a la calle. Ya fuera. Y les cierra la cortina, justo a tiempo, porque la vieja se incorpora bruscamente, con el dolor en el rostro, la boca abierta. Simplemente sufriendo. Sin remedio. Buscando a la hija sólo para que le sostenga el brazo. Porque no se pude hacer nada más. 

La deja otra vez dormida. Sale a caminar un poco, una vuelta a la manzana. Quisiera explotar y mandar a la mierda a su familia, a su esposo el político que no gana un sol y se pasa de una reunión a un mitin, a su tío que se la pasa de los caballos a la timba, a su hermano que se mantiene al margen, a sus hijos que no han lavado los platos, a los primos, tías, madrinas, padrinos, compadres que no existen más que para mandar saludos, los mierdas.

Pero no, tiene que resolver, encontrar cama, conseguir plata para la próxima diálisis, rogar, hacer colas, subir y bajar, meter mil papeleos. Y luego la parte del cuerpo. Lavarla, vestirla, llevarla, traerla. Escuchar cómo la vieja se queja bajito, aguantando, porque la conoce y sabe que no quiere molestar a nadie. Porque sabe que ha generado un problema imposible de resolver en esta casa miserable y se siente culpable. Y ella se siente más culpable porque es cierto.  

Regresa. Limpia la frente de la anciana. Luego va al cuarto que comparte con los críos, los arropa, les canta algo, los ve dormir. No han hecho su tarea. Quiere despertarlos, castigarlos hasta que acaben toda la tarea. Pero se aguanta. Mejor descansar de una vez. Mañana la anciana habrá muerto. Pero aún no lo sabe. Por eso se alista, prepara la comida, revisa las recetas, deja las cosas en orden. Listas para empezar una nueva batalla. Como si mañana fuera a ser un día normal. Un día completamente nuevo y entero.  


5 comentarios:

  1. Muy bueno, José. Casi he visto a esa pobre viejecita rebuscando sus cosas, pegada a su rutina, ignorante de su futuro inmediato.
    La pobre no ha de haber pasado por el Seguro Social, donde los jijunas de los médicos le hubieran dicho, de plano que le quedaba un mes de vida, déjele la diálisis a un paciente joven y la enfermera hubiera agregado que deje libre el área y váyase y a la hija (la madre de los críos) la hubiera gritado asegurándole que todo esto les pasaba porque eran unos malos hijos y que mírela cómo llora la vieja, es porque ustedes la han abandonado y encima la tiene toda cochina, carajo. Y la enfermera, antes que le contesten se iría dándoles la espalda, disfrutando ese momento de superioridad diminuta y letal como un virus HIV.
    Los familiares de la viejita, claro, de haber ido al Seguro EsSalud, estarían preparándose como los chibolos de Columbine para esparcir los sesos de la enfermera y el cabrón del médico por las paredes mientras la ven a la abuelita preparar sus pastillas, las recetas y todas las cosas en orden.
    Rubén

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  2. Recuerdo bien lo que me contabas. Este relato-recuerdo- cosa, pareciera contar una hecho notable. Pero le pasa a tantos. Soportar la normalidad indiferente de la salud pública. Y contenerse para seguir en esa normalidad y así.

    Aguantar. Esa es la consigna.

    Un abrazo querido Rúben. Creo que tenemos que ponernos a ensayar y cantar algo, para recuperar luminosidad.

    JC

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  3. Ahora que tenemos a Susana Baca en Cultura (dicen que su sucesor será el --para ese entonces nacionalizado-- Mick Jagger) habrá que aprovechar.

    Rubén

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  4. Fe de erratas

    dice:
    dicen que su sucesor será el --para ese entonces nacionalizado-- Mick Jagger

    debe decir:
    dicen que su sucesor será --el para ese entonces nacionalizado-- Mick Jagger

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