sábado, 14 de abril de 2012



54

Ese olor no es el suyo. En su momento estelar, ya no huele a ella. Y ella olía con tanta nitidez.

Las flores, los letreros, el café, los saludos. Ella odiaría este momento. Pero acá está, sometida a la familia. A un rito postizo de gente que la quiso mal.

Apenas murió anoche y ya parece una muerta abandonada, como si le hubiera tocado una muerte muy vieja, gastada.

A mi lado alguien dice su nombre. Es extraño porque hablan de ella como si fuera algo remoto, una cosa ajena. Una enfermedad.

Quisiera irme pero la convención me detiene. Así que desde un rincón observo el teatro colectivo, espontáneamente ciego, que no ve sus heridas, su nariz aplastada, sus dedos rotos. Murió de muerte. Nada más. Las manchas de sangre adecuadamente ocultas por el secreto, los chistes de velorio y muchas blondas celestes.

Ella se seca como una momia inexperta.

Creo que estoy loco. Pero lo sé, sé, que por inercia, su cuerpo aún repite el sueño de ayer. Cuando perdida y agotada por la tortura, soñaba morir. Y no lo tolero. Quiero que pare.

Quiero que todos se vayan. Que nos dejen solos. Quisiera tener el valor y gritar: lárguense, no finjan, ahora están por fin tranquilos, se murió la muerta, la maldita, la terruca, la perra, por fin se acabó el miedo. Largo. No tienen que esperar a ver si revive.

Pero no hago nada. Sólo la miro soñar ese eco.

Como un bobo, como un cobarde, cierro los ojos para ver si por algún arte mágico la encuentro en la oscuridad, para ver si ayuda cantarle sobre una laguna paraguaya, o jurar que seré lo que ella quería que fuese.

Pero no hay magia, no hay más que ruido en esta habitación y este calor y estas manos que me golpean la espalda. Es absurdo, lo sé, lo sé, pero igual, siento, siento, y con los ojos cerrados avanzo hacia la salida. Esquivo pésames y brazos y sudor. Y la busco.

Pero no la encuentro. Aún no. Para que descansemos. Para que nunca más vuelva a soñar ese sueño ni ninguno. Para que por una vez se comporte como cualquier persona normal. Y ella solamente se pudra. En paz.



1 comentario:

  1. Esta canción me trae gratos recuerdos del año 1997 cuando viviamos mi esposa y yo en Asuncion...

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